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La vida en la 'casa del ébola': "No toques las paredes, no toques las puertas, no toques nada"

02/10/2014 05:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Terry Howard, que trabaja en UNICEF en Nigeria.

Nos acercamos a la puerta de la corrala y un joven que no despega la mirada de nosotros nos advierte: "esta es la casa del ébola". El médico al que acompaño abre la puerta oxidada con la suela de su zapato, advirtiéndome de que no toque nada ni a nadie. "No toques las paredes, no toques las puertas, no toques nada."

Un extraño silencio llena el patio vacío que conduce a la corrala de Lagos, donde una enfermera murió de ébola. Las cinco familias, 26 personas en total, que compartían la casa con ella están siendo monitorizados para detectar posibles signos de la temida enfermedad.

No sé qué esperar y debo admitir que mi aprensión es alta acompañando al doctor que visita la corrala a diario para controlar la salud de las 26 personas que figuran como 'contactos', lo que significa que tuvieron contacto con una persona que tenía ébola.

Cada familia tiene su propia habitación separada, pero el baño es compartido por todos los residentes del recinto. El médico al que acompaño grita el nombre de uno de los habitantes y la gente comienza a salir de sus cuartos. En unos minutos, una docena de personas, jóvenes y viejos, se han reunido. Se saludan, pero se mantienen a un par de metros de distancia entre ellos.

Todos ellos han traído sus termómetros digitales para que se pueda registrar su temperatura. Uno de los primeros síntomas que las personas infectadas de ébola suelen mostrar es la fiebre. A todas las personas de la lista de 'contactos' se les da un termómetro y se les dice que se tomen la temperatura todos los días durante 21 días. Es el período de incubación del virus del ébola.

Los equipos de monitorización de 'contactos' se reúnen con cada persona de la lista a diario para asegurarse de que las temperaturas se toman y registran correctamente. Cualquier persona que tiene fiebre o presenta cualquiera de los otros síntomas del ébola, como vómitos, diarrea, dolor de cabeza o una simple erupción, es llevada a la planta de tratamiento para que se haga la prueba.

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Entrada al centro de tratamiento. (UNICEF Nigeria/2014)

No existe una cura conocida para el ébola, pero una atención clínica adecuada, si se inicia temprano, puede aumentar considerablemente las posibilidades de supervivencia. En Nigeria, 12 de los 19 casos confirmados el 16 de septiembre, han sobrevivido.

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Pero los supervivientes enfrentan otra batalla después de luchar contra la enfermedad, la estigmatización, que también afecta a sus familias y a cualquier persona que tuviera contacto con ellos.

En el vecindario que visitamos, les pregunto a las familias cómo es la vida allí desde que la enfermera se contagió y falleció. Todos quieren hablar a la vez, y todos explican cómo han ido sintiéndose víctimas del estigma de una forma u otra.

Tres de los hombres que viven en la corrala han perdido sus puestos de trabajo, dos de ellos acababa de ser informado de ello por la mañana. Ambos trabajaban como guardias de seguridad de una iglesia cercana. El tercero era un conductor privado.

Los vecinos del barrio que solían acudir a la corrala a sacar agua del pozo del patio ahora se mantienen alejados, a pesar de que el recinto fue descontaminado el día en que la enfermera fue llevada al hospital.

"Si salimos a la calle, la gente huye de nosotros. Les damos miedo", explica uno de los habitantes de la casa.

"Tenemos hambre", explica otro vecino, un anciano señalando su estómago. Las familias que viven en la corrala no están recibiendo ninguna ayuda. Cuando me cuentan que no han comido nada en tres días, porque nadie los quiere vender comida... siento que el desánimo se apodera de mi fibra sensible. "La gente no nos vende comida, ni siquiera quieren tocar nuestro dinero. Hace tres días que no comemos y tenemos hambre". Todos los vecinos asienten.

Mientras nos alejamos las palabras del anciano "tenemos hambre" no dejan de sonar en mi cabeza. Los niños, los adultos... ¿qué malo han hecho? Simplemente están siendo vigilados por su propia seguridad y la de su comunidad.

Voy a conseguir algunos alimentos ? pan, arroz y yuca- y vuelvo a entrar al patio después de empujar la puerta abierta con la suela de mi zapato. Parecen sorprendidos de verme regresar tan rápidamente y sus ojos se iluminan cuando pongo las bolsas de plástico llenas de comida sobre un pequeño banco. Todo el mundo me da las gracias. Un pequeño gesto... pero que marca una gran diferencia para estos niños, mujeres y hombres hambrientos.

Al día siguiente, me explican que, de alguna forma, la noticia de que les llevé comida llegó a las autoridades del gobierno local y les proporcionaron algunos suministros más.

  • Terry Howard trabaja en UNICEF en Nigeria. Desde que el brote de ébola se inició en Nigeria, proporciona asesoramiento psicosocial a las personas afectadas por la enfermedad en Lagos y Port Harcourt. UNICEF está desempeñando un papel fundamental en la sensibilización de las personas acerca del ébola, para ayudar a contener la propagación de la enfermedad y luchar contra el estigma.

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