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Vivir cuesta arriba

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06/08/2020 15:02 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

¡Ah malo que será este h.p.!

Vivir cuesta arriba

 

¡Ah malo que será este h.p.!

 

Un día antes del paro cívico de 1981que frenó en seco a Colombia, Manuel y la dirigencia del movimiento tenían listos todos los preparativos, incluidas las medidas de seguridad y los aspectos de clandestinidad que la empresa requería. El fogoso dirigente insistía ante sus compañeros que tomaran la precaución de dormir por fuera de sus casas esa noche, porque era previsible que las autoridades las allanaran y en esa eventualidad serían detenidos sin atenuantes.

 

Por insólito que parezca, el líder desoyó su propia voz y se fue a descansar al barrio Loreto de Medellín, en su residencia. A eso de las cinco de la mañana escuchó el rumor creciente de voces solapadas, se levantó y observó por la ventana del segundo piso, justo cuando un numeroso grupo de militares invadía la casa contigua, la de su padre.

 

A empellones, los militares expulsaron de las camas a sus papás y hermanos, a tiempo que indagaban con feroz insistencia por el paradero del dirigente sindical. Todos negaron su presencia en el lugar pero el padre, con gesto hierático y resuelto, levantó un índice acusador hacia la edificación aledaña, desde donde el perseguido espiaba la escena, detrás de las cortinas.

 

De allí lo sacaron a las patadas para subirlo a un vehículo militar. Inicialmente pretendían llevarlo a un lugar desconocido, seguramente para torturarlo y luego desaparecerlo según práctica ya en boga. Pero como todos los vecinos se habían despertado gracias al tropel, optaron por conducirlo con total sigilo al Batallón Bomboná. Su madre y hermanos lo buscaron por toda la ciudad inútilmente; entonces acudieron ante las autoridades para denunciar el hecho. Mientras tanto, al batallón llegaban legiones de detenidos de toda la ciudad, convulsionada por la movilización de protesta.

A empellones, los militares expulsaron de las camas a sus papás y hermanos

 

Antes de su captura Manuel alcanzó a comunicarse con Hugo, un abogado amigo y también líder de la organización, para alertarlo sobre la llegada de la tropa a su casa y pedirle que pasara la voz para que los compañeros de aventura reforzaran su seguridad. Cuando en un recinto del batallón soportaba la andanada de golpes con que lo recibieron, se enteró de que Hugo también había caído en las redadas. La noticia lo dejó pasmado, pues no sabía quién estaría al frente de la protesta y, lo más grave, quiénes se pondrían en la tarea de interceder por ellos.

 

Cuatro días después fueron trasladados a la sede del F-2, en el barrio Belén, donde ya antes había estado detenido. Ahora recuerda que mientras lo torturaban, los militares se mofaban comentando: “Cómo será de malo este hijueputa que el mismo papá lo entregó”. Esa traición le dolía más que la golpiza que estaba soportando; fue un quemón en el alma que nunca cicatrizó.

 

Manuel sacude la cabeza en vano intento por espantar los acuciantes recuerdos que se le han venido en catarata, ahora que nuevamente está de visita en Loreto, el barrio – regazo de toda su vida. Es diciembre de 2011 pero esta vez, más que un reencuentro con los amigos, familiares y vecinos de siempre, se ha topado con la revuelta película de sus 58 años ya cumplidos.

 

Entonces, trata de ponerle un orden cronológico a esta barahúnda de remembranzas. Sonríe al evocar que en su infancia, cuando le preguntaban: ¿Ola niño, dónde vives? respondía con premura y naturalidad que era de El Poblado parte alta, tratando de impresionar, pero en realidad haciendo burla de su muy humilde condición social. Lo cierto es que en la actualidad es más fácil llegar a Loreto por la vía San Diego - Las Palmas que por la carretera antigua que conecta con el oriente antioqueño desde el barrio Buenos Aires, subiendo por el barrio La Milagrosa. Ironías de la vida: ahora las humildes y vetustas casas de la parte alta de Loreto están a muy contados pasos de los flamantes edificios de apartamentos que por esos lados dan inicio al sector de El Poblado.

Un día antes del paro cívico de 1981que frenó en seco a Colombia, Manuel y la dirigencia del movimiento tenían listos todos los preparativo


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Autor:
Jaime Fajardo Landaeta (12 noticias)
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Jaime Fajardo Landaeta (06/08/2020)

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